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Rupturas y separaciones

Puede que estéis valorando separaros y no lo veáis claro. Puede que ya lo hayáis decidido y no sepáis cómo hacerlo. O puede que la relación haya terminado hace meses y tú sigas sin poder cerrarla.

Las tres situaciones son distintas y las tres se pueden acompañar. Soy Maitane Llanos, psicóloga sanitaria en Bilbao, y esto no va siempre de salvar la relación: a veces va de que lo que termina, termine bien.

Cuando aún no está decidido

Es la fase más agotadora, y la gente suele aguantar en ella años. Un día lo tienes claro y al siguiente dudas. Te vas, vuelves, lo intentas otra vez.

Lo que no ayuda es decidir desde el agotamiento, que es como se decide cuando ya no se puede más. En consulta el trabajo es ordenar lo que hay para que la decisión salga de ti y no del cansancio: qué quieres tú, qué estás aguantando, qué pasaría si siguieras igual cinco años más.

Cuando ya está decidido pero no sabéis cómo

Separarse es un proceso práctico y emocional a la vez, y las dos cosas se mezclan. Cómo contarlo, cómo repartir, cómo decírselo a la familia, cómo estar en la misma casa mientras se organiza todo.

Aquí la terapia sirve para que la separación no se convierta en una guerra. No por ser buenas personas, sino porque las separaciones que se pelean hacen daño durante años, cuestan más dinero y dejan secuelas en todos.

Cuando hay hijos

Si tenéis hijos, dejáis de ser pareja pero seguís siendo familia, y eso no termina con la separación: continúa en cada cumpleaños, cada comunión y cada decisión del colegio.

Se trabaja cómo contárselo según su edad, cómo sostener las rutinas, y sobre todo cómo evitar lo que más les afecta: que se les ponga en medio, que oigan hablar mal del otro o que tengan que elegir.

Cuando ya terminó y no lo cierras

Esto es un duelo, aunque no lo parezca. Se va la persona, pero también los planes, la rutina, la casa y la vida que dabas por hecha.

Cómo lo trabajamos en consulta

  1. Saber en qué punto estás. Decidir, ejecutar o cerrar son trabajos distintos y conviene no mezclarlos.
  2. Separar lo emocional de lo práctico. Muchas discusiones de una separación no van del piso: van de lo que no se dijo.
  3. Dar sitio a lo que duele. La culpa, el alivio, el fracaso, la rabia. Todo eso está, y si no tiene sitio sale por donde no debe.
  4. Cuidar a quien no decide. Los hijos, si los hay, y la relación que vais a seguir teniendo como padres.
  5. Mirar el patrón. Para que la siguiente relación no empiece en el mismo sitio donde terminó esta.

Dar el primer paso

La primera sesión sirve para que me contéis qué está pasando y empezar a ordenarlo.

Preguntas frecuentes

¿La terapia de pareja no es para seguir juntos? +

No siempre. Hay parejas que vienen y siguen, y parejas que vienen y se separan habiendo entendido por qué y sin destrozarse. Las dos cosas son resultados válidos. Lo que no es un buen resultado es seguir años igual sin decidir nada.

¿Puedo venir sola si la decisión ya está tomada? +

Sí, y es muy habitual. Cerrar una relación, entender qué pasó y recolocarte después es un trabajo individual que no necesita a la otra persona.

¿Cuánto se tarda en superar una ruptura? +

Depende de cada caso y no hay un plazo. Lo que sí se puede decir es que si han pasado muchos meses y sigues exactamente igual, o si has dejado de hacer tu vida, ahí sí conviene acompañarlo en vez de esperar a que se pase solo.

Si lo que te cuesta es cerrar la pérdida, échale un vistazo a la terapia de duelo. Y si al mirar atrás ves el mismo patrón repetido, a la dependencia emocional.