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Psicóloga de adolescentes en Bilbao

Presencial en Bilbao y online

Si estás leyendo esto, probablemente lleves meses dándole vueltas. Notas que tu hijo o tu hija no está bien, pero no sabes si es la edad o es algo más. Y cada vez que intentas hablarlo, acaba en portazo.

La duda de «¿será para tanto?» es la que más retrasa las cosas. Soy Maitane Llanos, psicóloga sanitaria en Bilbao, y la mayoría de familias que llegan aquí llevan mucho tiempo esperando a ver si se pasaba solo.

Lo difícil es saber cuándo preocuparse

En la adolescencia hay cambios que son parte del proceso: querer su espacio, discutir las normas, apoyarse más en los amigos que en vosotros. Eso no es un problema, es el trabajo que les toca hacer.

Lo que sí conviene mirar es cuando algo le está haciendo la vida más pequeña: cuando deja de hacer cosas que le gustaban, cuando se aísla, cuando el malestar dura semanas o cuando lo que antes se le daba bien ha dejado de funcionar.

Señales que conviene no dejar pasar

Cómo funciona

La primera cita suele ser con vosotros, sin él o ella delante. Así podéis contarme con libertad qué os preocupa y desde cuándo, y yo os digo si esto es terreno mío o si conviene otra cosa.

A partir de ahí el trabajo es con el adolescente, en su lenguaje y a su ritmo. Y con reuniones con vosotros cada cierto tiempo, porque sin la familia esto no funciona.

Qué os cuento y qué no

Un adolescente no se abre si cree que todo lo que diga va a llegar a casa esa misma tarde. Por eso lo que me cuenta en sesión no se transmite tal cual: lo que os traslado es cómo va el proceso, en qué estamos trabajando y qué podéis hacer vosotros.

Esto se habla desde el principio con los tres, para que nadie se sienta engañado después. Y tiene un límite claro que también se explica desde el primer día: si hubiera algo que pusiera en riesgo su seguridad, os lo diría. Eso no se negocia, y ellos lo entienden mejor de lo que parece.

Y si no quiere venir

Es lo más normal del mundo, y no significa que no se pueda hacer nada.

A veces basta con cambiar cómo se le plantea: no como un castigo ni como «te pasa algo», sino como un sitio suyo donde nadie le va a juzgar. Y si aun así se niega en redondo, podéis venir vosotros. Trabajar cómo le habláis, qué normas sostenéis y cómo reaccionáis cambia bastante la situación en casa, aunque él o ella no pise la consulta.

Qué se trabaja

Dar el primer paso

La primera cita es con vosotros, para contarme qué está pasando y ver por dónde empezar.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad atiendes? +

Trabajo con adolescentes, a partir de los doce años aproximadamente. Si tu hijo o hija es más pequeño, dímelo y te oriento hacia profesionales especializados en infancia, que es un trabajo distinto.

¿Hacen falta los dos progenitores para pedir cita? +

Cuando se trata de un menor, el permiso lo dan quienes tienen la patria potestad. A las sesiones va vuestro hijo o vuestra hija; vosotros venís a la primera cita y a las reuniones de seguimiento, y ahí basta con que pueda venir uno. Si estáis separados o hay alguna situación particular, cuéntamelo al pedir cita y lo vemos antes de empezar.

¿Significa esto que hemos hecho algo mal? +

No. Aquí no se reparten culpas. Si os propongo cambiar algo de cómo respondéis en casa no es un reproche: es que sois la herramienta más potente que tiene vuestro hijo o vuestra hija, y por eso trabajar con vosotros acelera mucho las cosas.

¿Se puede hacer online con adolescentes? +

Sí, y para algunos funciona especialmente bien: están acostumbrados a la pantalla y les resulta menos invasivo. Lo que hace falta es que tengan un sitio en casa donde puedan hablar sin que se les oiga.

Si lo que notáis es sobre todo ansiedad, échale un vistazo a la terapia para la ansiedad. Y si la situación en casa os está pasando factura como pareja, a la terapia de pareja.