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Terapia para las fobias en Bilbao

Si has llegado hasta aquí, probablemente lleves tiempo organizando cosas de tu vida alrededor de un miedo. Eligiendo trayectos, rechazando planes, dando rodeos para no tener que enfrentarte a algo que los demás no entienden.

Una fobia no es ser miedosa ni exagerada. Es una alarma que se ha quedado enganchada a algo concreto. Soy Maitane Llanos, psicóloga sanitaria en Bilbao, y es uno de los problemas que mejor responden al tratamiento psicológico.

Por qué razonar contigo misma no funciona

Lo primero que suele decir quien tiene una fobia es: «ya sé que es absurdo». Y es verdad que lo sabe. Esa es justo la pista.

El miedo fóbico no vive en el razonamiento. Se dispara antes, en una parte del cerebro que reacciona en milisegundos y que no atiende a argumentos. Por eso que te expliquen las estadísticas de accidentes de avión no te sirve de nada cuando estás en la puerta de embarque.

No es falta de voluntad ni de inteligencia. Es que estás intentando apagar con argumentos una alarma que no los escucha.

Las fobias que más veo en consulta

La lista no importa tanto como el patrón: cualquiera de ellas acaba funcionando igual.

Señales de que te está limitando

Por qué evitar la hace más grande

Cuando evitas lo que temes, sientes alivio inmediato. Y ese alivio es justamente el problema: le confirma a tu cerebro que ahí había un peligro del que te has salvado.

La próxima vez la alarma suena más fuerte, y además empieza a extenderse. Primero era el avión; luego el aeropuerto; luego planificar el viaje. Así es como una fobia pequeña acaba recortando una vida entera, sin que haya pasado nada nuevo.

Cómo lo trabajamos en consulta

Con acercamiento gradual, que es el abordaje con más respaldo para las fobias específicas. Y conviene decir qué no es: no consiste en lanzarte a lo que temes a ver si sobrevives.

  1. Entender tu miedo concreto. Qué temes exactamente que ocurra, en qué situaciones aparece y qué haces para evitarlo.
  2. Aprender a manejar el cuerpo. Antes de acercarte a nada, recursos para que la activación física no te desborde.
  3. Construir una escalera. Entre tú y yo ordenamos los pasos, del más llevadero al más difícil. Tú decides el ritmo y tú decides cuándo subes un escalón.
  4. Subirla acompañada. Cada paso se repite hasta que deja de darte miedo. Esa repetición es lo que desmonta la alarma.
  5. Consolidar. Que lo ganado aguante solo, sin necesitarme, y que sepas qué hacer si vuelve a asomar.

Dar el primer paso

La primera sesión sirve para contarme qué te está pasando y empezar a ordenarlo.

Preguntas frecuentes

¿Me vais a obligar a enfrentarme a lo que me da miedo? +

No. Nada ocurre sin que tú lo decidas y nada se hace de golpe. Los pasos los ordenamos juntas y tú marcas cuándo estás preparada para el siguiente. Si un día no puedes, no pasa nada: se repite el anterior.

¿Cuánto se tarda en quitar una fobia? +

Depende de cada caso: de cuánto tiempo lleve, de cuánto haya crecido la evitación y de si hay otras cosas alrededor. Lo que sí puedo decirte es que las fobias específicas están entre los problemas que mejor y más rápido responden al trabajo psicológico.

Tengo que hacerme una prueba médica pronto y no puedo. ¿Da tiempo? +

Cuéntamelo en la primera sesión con el plazo que tengas. Cuando hay una fecha concreta —una resonancia, un vuelo, una analítica— se puede trabajar de forma más enfocada hacia ese objetivo.

¿Y si mi miedo no es a algo concreto? +

Entonces probablemente no estemos hablando de una fobia específica, sino de ansiedad generalizada o social. Se trabajan de forma distinta, y en la primera sesión lo distinguimos antes de decidir nada.

Si lo que notas es un miedo más difuso, que no se agarra a nada en concreto, échale un vistazo a la terapia para la ansiedad.