Escribir por WhatsApp
Llamar ahora
Sobre mí Cómo trabajo Servicios
Tarifas FAQ Reservar sesión

Inicio › Crisis vitales

Terapia para las crisis vitales en Bilbao

Si has llegado hasta aquí, puede que lleves tiempo con una pregunta incómoda rondándote: si esto es lo que querías. Por fuera sigues cumpliendo y nadie nota nada raro. Por dentro hace tiempo que no reconoces la vida que estás viviendo.

Una crisis vital no es una enfermedad ni un fracaso. Es lo que ocurre cuando algo deja de encajar y todavía no sabes qué viene después. Soy Maitane Llanos, psicóloga sanitaria en Bilbao, y es uno de los motivos por los que más cuesta pedir ayuda, precisamente porque «no pasa nada grave».

Qué es una crisis vital

Es un momento de transición en el que las respuestas que te valían dejan de hacerlo. Puede venir de un cambio concreto —una mudanza, una ruptura, un despido, la maternidad, la jubilación— o aparecer sin que haya pasado nada identificable.

Lo desconcertante es eso último: que a veces todo va objetivamente bien y por dentro hay un vacío que no sabes explicar. Y como no hay una desgracia que lo justifique, se añade la culpa de estar mal sin motivo.

Momentos en los que suele aparecer

Señales de que estás atravesando una crisis vital

Por qué cuesta tanto decidir

Normalmente no es falta de información. Es que las opciones chocan con cosas distintas que también te importan: la seguridad y el deseo, lo que quieres y lo que se espera de ti, lo que te apetece y lo que crees que deberías.

Cuando eso pasa, dar más vueltas no resuelve nada: solo te agota. Lo que desbloquea no es pensar más, es tener claro qué pesa más para ti. Y eso casi nunca se ve desde dentro del bucle.

Cómo lo trabajamos en consulta

  1. Ordenar el ruido. Poner sobre la mesa qué ha cambiado, qué te preocupa de verdad y qué es solo cansancio. Cuando va todo mezclado en la cabeza, parece mucho más grande de lo que es.
  2. Distinguir qué es tuyo. Qué quieres tú y qué es expectativa de tu familia, de tu entorno o de la edad que tienes. Esta parte suele ser la que más descoloca.
  3. Trabajar con tus valores. No «qué debería hacer», sino qué tipo de vida quieres sostener. Las decisiones salen mucho más fácil desde ahí.
  4. Tolerar la incertidumbre. Porque casi nunca hay una opción claramente buena, y esperar a estar segura es una forma de no decidir.
  5. Dar pasos. Pequeños y reversibles al principio. Moverse aclara más que seguir pensando.

En ningún momento voy a decirte qué hacer con tu vida. Mi trabajo es que llegues a saber qué quieres y que puedas sostenerlo.

Dar el primer paso

La primera sesión sirve para contarme qué te está pasando y empezar a ordenarlo.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta estar mal del todo para ir a terapia? +

No. Es de las dudas que más oigo, y la respuesta es que no hace falta tocar fondo ni tener un diagnóstico para pedir ayuda. Estar perdida en un momento importante de tu vida es motivo suficiente, y además se trabaja mucho mejor antes de que derive en ansiedad o en un bajón serio.

¿Me vas a decir qué decisión tomar? +

No. Ni podría ni sería mi papel. Lo que sí hago es ayudarte a ver con claridad qué está en juego, qué pesa de verdad para ti y qué te está frenando. La decisión sale de ahí, y sale tuya.

¿Esto es lo mismo que una depresión? +

No, aunque pueden parecerse y a veces se solapan. Una crisis vital tiene que ver con el sentido y la dirección; un cuadro depresivo afecta al ánimo, a la energía y a la capacidad de disfrutar de forma más global. En la primera sesión miramos qué hay en tu caso.

¿Cuánto suele durar este tipo de proceso? +

Depende de cada caso. Suelen ser procesos más cortos que otros, porque hay un foco bastante definido, pero el ritmo lo marca cada persona y no un protocolo.

Las crisis vitales suelen venir con ansiedad o con dudas sobre una misma. Si te reconoces en eso, échale un vistazo a la terapia para la ansiedad y a la terapia para la autoestima.