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Bajón en los estudios y ansiedad ante los exámenes
Ha bajado y no sabéis por qué. Dice que estudia y las notas no lo reflejan. O se queda en blanco en el examen después de habérselo sabido en casa. Y en el instituto os dicen que «podría más si se esforzara».
Cuando bajan las notas casi nunca es por falta de capacidad. Soy Maitane Llanos, psicóloga sanitaria en Bilbao, y lo que suele haber debajo es otra cosa.
Las notas son un síntoma, no la enfermedad
El rendimiento escolar es de lo primero que se cae cuando algo no va bien. Antes de pensar en que no se esfuerza, merece la pena descartar lo que suele haber detrás:
- Ansiedad, que bloquea justo en el momento del examen
- Ánimo bajo, que apaga las ganas de todo, no solo de estudiar
- Problemas con los compañeros, que hacen del instituto un sitio al que no quiere ir
- Falta de técnica: estudiar muchas horas no es lo mismo que estudiar bien
- Una dificultad no detectada de aprendizaje o de atención
- Exigencia excesiva, que paraliza en vez de empujar
Puede que os suene
- Se bloquea o se queda en blanco en los exámenes
- Nervios, insomnio o vómitos antes de una prueba
- Estudia mucho y no se refleja en las notas
- Dice «para qué, si da igual»
- Lo deja todo para el último día y luego no llega
- Se levanta de la mesa cada cinco minutos
- Ha bajado de golpe sin que haya pasado nada evidente
- Llora o se enfada cuando se habla de estudios
Quedarse en blanco no es no saberlo
Es de las cosas más injustas que viven: se lo sabían en casa y en el aula desaparece. Ocurre porque cuando la activación sube demasiado, la memoria deja de estar disponible. No es falta de estudio: es un sistema de alarma que se dispara en el peor momento.
Se trabaja, y además se trabaja bastante bien: bajando esa activación y practicando en condiciones parecidas a las del examen.
Cómo lo trabajo
- Averiguar qué hay debajo. Esto primero, siempre. Poner técnicas de estudio sobre una depresión no sirve de nada.
- Trabajar la ansiedad ante los exámenes. Herramientas para el momento y práctica previa.
- Organización y técnica. Planificar, priorizar y estudiar de forma que la información se quede.
- Revisar la exigencia. La suya y la que percibe de casa, que a veces no es la que vosotros creéis estar transmitiendo.
- Recuperar algo de motivación. Que no todo gire alrededor de la nota.
Si sospechamos una dificultad de aprendizaje
Si en el trabajo aparecen señales de una posible dificultad de aprendizaje o de atención, te lo digo y te oriento hacia la valoración que corresponda. Eso requiere una evaluación específica, y conviene hacerla bien y con quien toque.
No es un trámite menor: detectarlo cambia por completo el enfoque, y muchos adolescentes llevan años cargando con la etiqueta de vagos cuando lo que había era otra cosa.
Dar el primer paso
La primera cita es con vosotros, para contarme qué está pasando y ver por dónde empezar.
Preguntas frecuentes
No. Aquí no se da materia: eso lo hace un profesor particular o una academia, y a veces es justo lo que hace falta. Lo que se trabaja aquí es lo que impide que lo que estudia acabe dando resultado.
Es una conclusión que se saca muy deprisa y casi nunca es cierta. Detrás de lo que parece desgana suele haber miedo a fracasar, ánimo bajo o una dificultad que nadie ha detectado. Que alguien deje de intentarlo suele significar que lleva mucho tiempo intentándolo sin resultado.
Quitar distracciones mientras estudia ayuda, eso es cierto. Pero si el problema es ansiedad o desmotivación, el móvil no es la causa y retirarlo solo añade un conflicto más a una casa que ya está tensa.
Cuanto antes mejor, sobre todo si hay ansiedad de por medio. Esperar a que acabe el curso suele significar llegar a septiembre con el mismo problema y un año peor de recuerdos.
Si lo que hay debajo es ansiedad, échale un vistazo a la terapia para la ansiedad. Y si no quiere ir al instituto por sus compañeros, a el bullying.