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Terapia de duelo en Bilbao

Si has llegado hasta aquí, probablemente hayas perdido algo o a alguien y sientas que no avanzas. Puede que te digan que tienes que pasar página, o que ya ha pasado tiempo suficiente, y que eso te haga sentir todavía más sola.

El duelo no se supera: se atraviesa, y cada persona lo hace a su manera. Soy Maitane Llanos, psicóloga sanitaria en Bilbao, y acompaño procesos de duelo sin prisa y sin plazos marcados desde fuera.

No es solo por una muerte

Se pasa duelo por todo lo que importaba y ya no está. Por una ruptura, por un trabajo, por la salud que tenías, por un proyecto que se cae, por la ciudad que dejaste, por la familia que creías tener.

Muchas personas llegan a consulta sintiéndose ridículas por estar mal «por algo que no es una muerte». No hay un ranking de pérdidas. Si te ha roto los esquemas, es un duelo.

Ni fases ordenadas ni fecha de caducidad

Seguramente hayas oído lo de las cinco fases. Es una idea muy extendida y bastante engañosa: en la vida real el duelo no va en línea recta. Hay días buenos seguidos de semanas horribles, y eso no significa que estés retrocediendo.

Tampoco hay un plazo. Lo de «ya deberías estar mejor» hace mucho daño, sobre todo cuando quien lo dice te quiere bien.

Qué puede estar pasándote

La culpa y el enfado también son duelo

Son las dos emociones que más cuesta contar, porque parecen fuera de lugar. La culpa por lo que se quedó sin decir, por no haber llegado a tiempo, por haberse sentido aliviada. El enfado con quien se fue, con los médicos, con quien no estuvo.

Las dos son parte normal del proceso y ninguna te convierte en mala persona. En consulta tienen sitio, que es justo lo que no suelen tener fuera.

Cuándo conviene pedir ayuda

No hace falta que el duelo se haya «complicado» para venir. Pero hay señales que conviene no dejar pasar: cuando pasa mucho tiempo y la intensidad no baja nada, cuando has dejado de hacer tu vida, cuando no puedes hablar de ello en absoluto, o cuando aparecen ideas de no querer seguir.

Cómo acompaño el proceso

  1. Dar sitio a lo que hay. Sin maquillarlo y sin prisa por el siguiente paso. A veces lo único que falta es un lugar donde poder estar mal sin preocupar a nadie.
  2. Poner palabras. A la culpa, al enfado, al alivio si lo hubo. Nombrar lo que parece innombrable le quita bastante peso.
  3. Trabajar lo que quedó pendiente. Lo que no se dijo, lo que no se pudo hacer, la despedida que no hubo.
  4. Encontrar cómo seguir. No se trata de olvidar ni de pasar página, sino de encontrar un lugar para esa persona o esa pérdida que te permita vivir.
  5. Volver a tu vida. A tu ritmo, y sin que eso signifique traicionar a nadie.

Dar el primer paso

La primera sesión sirve para contarme qué ha pasado, hasta donde puedas. Sin prisa.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tiene que pasar para pedir ayuda? +

El que tú necesites. Hay quien viene a las dos semanas porque no sabe por dónde empezar y hay quien viene dos años después, cuando se da cuenta de que sigue en el mismo sitio. Las dos cosas son igual de válidas.

¿Voy a tener que hablar de ello si no puedo? +

No. Se va a tu ritmo y hay días en que lo que toca es otra cosa. Nadie te va a empujar a contar algo para lo que no estés preparada, y poder decir «hoy no» forma parte del trabajo.

¿Es normal sentir alivio? +

Sí, y es más frecuente de lo que se dice en voz alta, sobre todo tras una enfermedad larga o una relación difícil. El alivio no borra el cariño ni te hace mala persona. Suele venir acompañado de culpa, y las dos cosas caben a la vez.

¿Sirve también para un duelo por una ruptura? +

Sí. El final de una relación importante es una pérdida en toda regla: se va la persona, pero también los planes, la rutina y la vida que dabas por hecha. Se trabaja de forma muy parecida.

Si la pérdida ha sido una ruptura, quizá te interese también lo que trabajo sobre relaciones. Y si el duelo te ha dejado el cuerpo en alerta, la terapia para la ansiedad.